La erupción de un volcán en Tonga no sólo sacudió el paisaje local, sino que también tuvo importantes repercusiones en la atmósfera global. Este evento volcánico masivo causó daños a la capa de ozono, un componente crucial de nuestra protección contra los dañinos rayos ultravioleta del sol.
En enero del año pasado, la erupción del volcán submarino Hunga Tonga-Hunga Ha’apai en el Océano Pacífico Sur provocó una liberación récord de vapor de agua a la atmósfera, provocando el agotamiento parcial de la capa de ozono debido a reacciones químicas. Las causas de la erupción aún están bajo investigación.
La erupción del volcán Tonga tuvo consecuencias para la capa de ozono

Un estudio publicado en la revista Ciencia confirmó la destrucción de capa de ozono debido a la erupción volcánica de Tonga, que liberó a la estratosfera una cantidad sin precedentes de vapor de agua, estimada en 150 megatones. Esto resultó en un rápido agotamiento del 5% de la capa de ozono en la región del Pacífico.
Además, la erupción provocó olas gigantes, intensas tormentas con frecuentes relámpagos e interfirió con los satélites debido a la formación de compuestos de cloro, como el monóxido de cloro, que pueden dañar la capa de ozono.
Laura Revell, profesora asociada de la Universidad de Canterbury, Nueva Zelanda, explica que:
“Las grandes erupciones volcánicas pueden inyectar gases y partículas a la estratosfera, donde reside la capa de ozono. Por lo tanto, es bastante común observar pérdidas a corto plazo después de una gran erupción, como resultado de reacciones que involucran aerosoles volcánicos y cloro”.
Sin embargo, la pregunta que sigue exigiendo más investigación es cómo se produjo esta destrucción tan rápidamente. Olaf Morgenstern, científico del Instituto Nacional de Investigación del Agua y la Atmósfera (NIWA), dice:
«En particular, la velocidad de agotamiento del ozono observada desafía nuestra comprensión de la química que ocurre en las superficies de estas partículas y gotas».
A pesar de la intensidad inicial, la destrucción causada por erupción disminuyó antes de finales de enero de ese año, pero los efectos de la liberación de vapor de agua hacia la estratosfera persistirán durante un período prolongado. En este sentido, Revell comenta que:
«El aumento del vapor de agua podría persistir durante varios años».
Comprender el impacto de este fenómeno, que debería parecerse al de otros casos de erupciones en el futuro, requerirá actividades continuas de monitoreo atmosférico. Entre las posibles complicaciones está la aumento de temperatura hasta que el gas se disipe por completo.
Apoya nuestro trabajo ❤️
Si te ha gustado este artículo, considera dejar una propina para ayudarnos a seguir publicando contenido de calidad.




















